Sólo recordar que aquella mañana estaba muy apurada corriendo por entre las piedras, sin siquiera obervar que ocurría a mis espaldas, ni mucho menos esperar al que viniera tras mío, sólo tenía un sólo objetivo en mi cabeza ese era llegar y llegar primera.
Esa mañana corri como nunca lo había hecho y es que algo sorprendente me esperaba en el primer lugar, un puente colgante en la mitad de un rio, hacia que todo pareciera un sueño, como es que un puente colgante pueda estar en la mitad del rio sin que este se lo lleve y más aún sin que nadie lo vigile. Fué justo antes de que mi hermano me gritara -apurate, o te quedarás de aquel lado del rio- , recuperé el aliento y corri hacia el puente, el cual crucé sin problemas, subí los peldaños de una escalera artesanal de madera y llegué a un terreno llano en el cual había un gran árbol de higos que parecía llegar al cielo, luego de observarlo unos minutos continué con mi camino, después de pasar unos sauces llegué a una pequeña casa de rocas y madera y ahí estaba él, un herminaño.
1 comentario:
Pensar que en tan pocos minutos puede cambiar una historia completa, ojalá tanto tú como yo tengamos de esos momentos, en que aparecen ciertos personajes que nunca dejaremos de ver o que nunca olvidaremos.
Por ahí apareció alguien... espero no se vaya de mi lado.
Vico.
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