domingo, 13 de julio de 2008

...Me encanta levantarme en las mañanas en tu cama, aunque esto sea prohibido, me da lo mismo… estar contigo me hace olvidarme de todo, eres mi desahogo aunque no lo creas eres parte de mi y yo se que también soy parte de ti. No lo puedes negar, estoy dentro de ti.....


Esa fué la nota que encontré sobre la mesa de un bar, aquella noche de Junio. Lo recuerdo bien por que fué esa misma noche en la que yo sali corriendo de su casa, si, no sabía dónde ir ni que hacer. Luego de varios minutos desorientado, recorriendo las frías calles de Santiago, entré a un bar llamado "Luna llena" Me dije, valla nombre para un bar, pero era lo que tenía mas cerca. Entré y había mucha gente, por lo que tuve que sentarme al final de la sala, pasaron 5 minutos y llegó la mesera, - Qué se va a servir señor?
a lo cual contesté -Una cerveza bien helada.
- Algo más?
- No, gracias. Le respondí cortante. No quería nada más que eso, ni mucho menos compañias absurdas de media noche. Por lo que espere mi vaso, sentado mirando la mesa.
Llego más rápido de lo que esperaba la camarera y me pasó el vaso.
- Gracias. Le dije no podía ser tan mal educado.

Luego de aquel vaso que se fué muy rápido, pedi otro. El que llego enseguida.

Mi situación era muy confusa, pero aún no quería volver a su casa, quería escapar y por un momento no tener que preocuparme de nada ni de nadie, sólo quería ser libre por unos minutos para poder hacer algo que hace mucho tenía metido en mi cabeza, sin darle explicaciones a nadie.
Dejé la propina y salí corriendo de aquel lugar nunca había corrido tan rápido sin dirección segura alguna. Llegue a la esquina de su casa, esa casa prohibida por mi mismo, toque el timbre, el que sonó luego en mi cabeza.

RING...RING.... era el despertador, tenía que ir a trabajar.

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